Piripi abrió sus propias puertas como primogénito de un padre llamado Nou Manolín. Y como de tal palo tal astilla heredó sus mismas cualidades, que estos restaurantes tienen con buen reconocido y acertado merecimiento. Su sensacional barra de tapeo es de auténtica admiración Adrià y Arzak han deliberado acerca de ésta y tambien dispone de un comedor en el piso superior. Productos de primerísima calidad, cocina mediterránea de mercado, raíces alicantinas. Doce arroces de temporada y tradicionales siempre en carta. No se pierdan las gambas de Santapola, ni el jamón.