Paseando por Moraira y frente a la lonja vemos este afable restaurante impregnado de luz, vistas y agradable olor a cocina casera y mediterránea.
En las mesas al mediodía o por la noche las camareras sirven con tesón pescados frescos, originales ensaladas, carne de mercado pero siempre, siempre, el cliente queda cautivado por sus tapas y raciones que tantas ocasiones son un perfecto entrante, acompañadas de buen vino.